¿Niega el presidente de Irán el Holocausto?

Un análisis de la retórica en los
medios de comunicación orientada hacia la guerra contra Irán

Anneliese Fikentscher y Andreas Neumann

28-04-2006

“El gobierno alemán condenó como escandalosas las reiteradas
declaraciones ofensivas de Ahmadinejad contra Israel. Semejante
comportamiento es intolerable, declaró el Ministro de Asuntos
Exteriores Frank-Walter Steinmeier. […] La Canciller Federal,
Angela Merkel, proclamó que las declaraciones de Ahmadinejad eran
”inconcebibles”. Pero no sólo el Ministro de Asuntos Exteriores
alemán Steinmeier y la Canciller Merkel alegan esto, sino también
el Bild-Zeitung, integrantes del movimiento pacifista, el
Presidente de EEUU George W. Bush, Periódicos para la política
alemana e internacional, la CNN, la Fundación Heinrich Böll y, con
ellos, casi todo el resto del mundo: el presidente Ahmadinejad de
Irán niega el Holocausto.

¿En qué se basa esta afirmación? Fundamentalmente en los
despachos de dos días , el 14 de diciembre de 2005 y el de febrero
de 2006.

“El Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad ha intensificado sus
ataques verbales contra Israel y los países occidentales y ha negado
el Holocausto. ‘En vez de hacer de los ataques de Israel contra
Palestina un tema de discusión, los países occidentales dedican su
energía al cuento de hadas de la masacre contra los judíos’, dijo
Ahmadinejad el miércoles durante un discurso en Zahedan, en el
sudeste de Irán, que fue difundido directamente por el canal de
noticias Khabar. Ese día declaró que si los estados occidentales
realmente creen en el asesinato de seis millones de judíos durante
la II Guerra Mundial deberían poner un pedazo de tierra en Europa,
en EEUU, en Canadá o en Alaska a disposición de Israel” (despacho
de la agencia de noticias alemana DPA, 14 de diciembre de 2005).

La agencia de noticias iraní IRNA informa sobre Ahmadinejad el 14
de diciembre de 2005 de esta manera: “‘Si los europeos dicen la
verdad en sus afirmaciones de que ellos han matado a seis millones de
judíos en el Holocausto durante la segunda Guerra Mundial -y parece
que tienen razón en sus aseveraciones, puesto que insisten en ello y
detienen y encarcelan a quienes lo niegan-, ¿por qué la nación
palestina tiene que pagar por ese crimen? ¿Por qué han venido al
corazón mismo del mundo islámico y cometen crímenes contra la
querida Palestina usando sus bombas, cohetes, misiles y sanciones?’
[…] ‘Si ustedes han cometido los crímenes, entonces donen un
pedazo de su tierra en algún sitio en Europa o EEUU y Canadá o
Alaska para que ellos establezcan su propio estado allí.’ […]
Ahmadinejad dijo que algunos han creado un mito sobre el Holocausto y
lo sostienen aún más alto que la misma fe en la religión y en los
profetas […]. El presidente agregó: ‘Si su civilización
consiste en la agresión, en la expulsión de las naciones oprimidas,
en suprimir las voces que buscan justicia y extender la injusticia y
la pobreza entre la mayoría de la gente sobre la tierra, entonces
les decimos en voz alta que despreciamos su civilización hueca’”.

Lo que hace Ahmadinejad no es negar el Holocausto. ¡No! Lo que
hace es condenar la mendacidad de los poderes imperialistas que
utilizan el Holocausto para amordazar las voces críticas y lograr
ventajas para la legitimación de una guerra planeada. Lo que hace es
criticar la explotación del Holocausto.

El Middle East Media Research Institute (MEMRI), con sede central
en Washington, brinda así las declaraciones de Ahmadinejad del 14 de
diciembre de 2005: “…les preguntamos: si ustedes de verdad
cometieron este gran crimen , ¿por qué el oprimido pueblo de
Palestina debería ser castigado por ello? * […] Si ustedes
cometieron un crimen, ustedes mismos deberían pagar por ello.
Nuestra propuesta ha sido y sigue siendo la misma: Si ustedes
cometieron un crimen, lo justo es que ustedes pongan un pedazo de su
tierra a su disposición -un pedazo de Europa, de EEUU, de Canadá o
de Alaska-, de modo que ellos puedan establecer su propio estado. No
tengan ninguna duda de que si ustedes actúan así, los iraníes no
expresarán ninguna objeción.”

La versión de MEMRI utiliza la traducción moderada de “gran
crimen” y escamotea la siguiente oración en el pasaje marcado aquí
arriba con *: “¿Por qué vienen al corazón mismo del mundo
islámico y cometen crímenes contra la querida Palestina usando sus
bombas, cohetes, misiles y sanciones?”. Es evidente que esta frase
ha sido excluida deliberadamente porque insinúa que el estado
israelí podría haber perdido el derecho de establecerse en
Palestina a causa de su agresiva política expansionista contra el
pueblo palestino, su violación del derecho internacional y su
incumplimiento de todas las resoluciones de las Naciones Unidas.

No obstante las variaciones en la interpretación de las
declaraciones del presidente de Irán, podemos afirmar sin ninguna
vacilación que el reproche de negacionismo es insostenible en la
medida en que Ahmadinejad habla de un crimen enorme y descomunal
crimen cometido contra los judíos.

Según IRNA, el 11 de febrero de 2006 Ahmadinejad dijo: “[…]
el verdadero Holocausto debería buscarse en Palestina, donde la
sangre de la nación oprimida es derramada todos los días, y en
Iraq, donde la indefensa gente musulmana es asesinada a diario. […]
Algunos gobiernos occidentales, en EEUU particularmente, aprueban el
sacrilegio contra el Profeta Mahoma (PBUH), mientras que la negación
del ‘mito del Holocausto’, en nombre del cual los sionistas han
estado ejerciendo presión sobre otros países durante los últimos
60 años y asesinando a los inocentes palestinos, está considerada
como un crimen […].”

La afirmación de que Ahmadinejad niega así el Holocausto es
errónea en más de un aspecto. No niega el Holocausto, puesto que él
mismo habla de la negación. Y no habla de la negación del
Holocausto, sino de la negación del mito de Holocausto, lo cual es
algo totalmente distinto. En general, el presidente iraní habla de
la explotación del Holocausto. El mito de Holocausto, tal como ha
sido caracterizado por Ahmadinejad, es un mito que se ha desarrollado
en conjunción con el Holocausto para -como él dice- presionar a
alguien. Podemos seguir esta línea de pensamiento o no, pero no
podemos equiparar sus razonamientos con la negación del Holocausto.

Si, con arreglo a este despacho del 11 de febrero de 2006,
Ahmedinejad condena el hecho de que la investigación del mito de
Holocausto esté prohibida y que sea considerada como un crimen, como
ya vimos que aparece citado en la traducción de MEMRI, sus palabras
adquieren un significado muy diferente del conocido y ampliamente
difundido. Si el mito relacionado con el Holocausto queda
transformado en el “cuento de hadas de la matanza” -como hizo la
agencia alemana de noticias DPA-, una alteración semejante del texto
sólo puede ser entendida como una malintencionada interpretación.

El uso de la falsificación y de la adulteración tuvo éxito en
su propósito de lograr que las declaraciones del presidente iraní
se convirtiesen en parte integrante de la guerra de propaganda que se
libra en la actualidad. Es nuestra responsabilidad contrarrestar
dicho engaño.

Conclusión

El siguiente paso ha sido vincular al presidente iraní con
Hitler. El Presidente del Consejo de las Instituciones Judías en
Francia (Crif) dijo el 20 de febrero de 2006 en París: “Las
afirmaciones del presidente de Irán no están lejos de las de Mein
Kampf
de Hitler”. Paul Spiegel, presidente del Consejo Central
de judíos en Alemania, califica el 10 de diciembre de 2005 en Die
Welt
las declaraciones de Ahmadinejad como “los peores
comentarios sobre este tema que alguna vez haya escuchado de un Jefe
de Estado desde A. Hitler”. En la Casa Blanca al presidente iraní
todavía se lo llama Hitler. Y la canciller de la Alemania Federal,
Angela Merkel, también relacionó al Presidente de Irán con Hitler
y el nacionalsocialismo cuando el 04 de febrero de 2006 dijo en
Munich: “Ya a principios de los años treinta muchas personas
dijeron que aquello era sólo retórica. Uno podría haber llegado a
tiempo de impedir muchas cosas si hubiera actuado… Alemania tiene
la obligación moral de resistirse a lo que se está iniciando y de
hacer algo para aclarar dónde está el límite de la tolerancia.
Irán conserva el control de la situación, todavía está en sus
manos.”

Todo esto indica guerra. Slobodan Milosevic se convirtió en
Hitler. El resultado fue la guerra de la OTAN contra Yugoslavia.
Sadam Husein se convirtió en Hitler. Lo que siguió fue la guerra
que emprendieron EEUU y su coalición de socios dóciles contra Iraq.
Ahora el presidente iraní se convierte también en Hitler.

Y aunque alguien que se parece a Hitler asegure cientos de veces
que sólo quiere usar la energía nuclear de un modo pacífico, nadie
lo creerá. Alguien como Hitler puede actuar dentro de los límites
fijados por todos los acuerdos. Será acusado sin embargo de
infringir los acuerdos. “En la práctica, ninguno de los estados
occidentales niega que el enriquecimiento de uranio sea algo
absolutamente legal. No hay ninguna restricción si hacemos caso de
los convenios y las leyes internacionales. Al contrario, en realidad
los países occidentales tendrían la obligación de ayudar a Irán
en estas actividades, según el Tratado de No proliferación Nuclear”
(Jörg Pfuhl, radio ARD, estudio de Estambul 11 de enero de 2006).

Pero todo esto no cuenta si el jefe de un estado es estigmatizado
como Hitler.

Fuente: Rebelion

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